Opportunity corre la primera maratón marciana
18 de julio de 2012: Con toda la fanfarria por
el aterrizaje, en agosto de 2012, del vehículo explorador de Marte,
Curiosity (Curiosidad, en idioma español), en el Planeta Rojo, es fácil
olvidar que ya hay un vehículo explorador en Marte; se trata de un
"primo" más viejo y más pequeño que deberá llevar a cabo una hazaña sin
precedentes en la historia de la exploración del sistema solar.
El vehículo explorador de Marte, Opportunity (Oportunidad, en
idioma español), está a punto de finalizar la primera maratón
extraterrestre.
Una maratón tiene una extensión de 42,16 kilómetros (26,2 millas).
Cuando Opportunity se posó sobre Marte, en el año 2004, el objetivo de
la NASA fue lograr que el vehículo explorador recorriera apenas 600
metros. Sin embargo, nadie sabía qué clase de "corredor" resultaría ser
Opportunity. Desde julio de 2012, Opportunity ha viajado casi 35,40
kilómetros (22 millas); solo 6,75 kilómetros (4,2 millas) menos que el
recorrido de una maratón completa.
El corredor y autor Hal Higdon dijo una vez: "La maratón nunca
deja de ser una carrera de alegría, una carrera de asombro". Eso vale
doble para una maratón en otro mundo, donde cada kilómetro promete un
nuevo descubrimiento.
La misión principal de Opportunity es buscar signos de agua que
pudo haber existido en la antigüedad. Hoy, el Planeta Rojo es un
desierto totalmente seco, con una atmósfera impresionantemente delgada,
condiciones mortales para prácticamente toda forma de vida conocida
sobre la Tierra. Hace miles de millones de años, sin embargo, las cosas
podrían haber sido diferentes. Muchos investigadores creen que Marte era
más cálido, más húmedo y más amigable para la vida marciana. La tarea
de Opportunity es buscar pistas de esa época pasada.
Ya llegar a la línea de partida fue algo épico: "Este particular
maratonista tenía que volar aproximadamente 455 millones de kilómetros
(283 millones de millas) a través del espacio antes de ser depositado,
sin ceremonia alguna, sobre la superficie marciana", dice Ray Arvidson,
quien es el principal investigador asociado de la Misión del Vehículo
Explorador de Marte (Mars Exploration Rover Mission, en idioma inglés).
Al igual que muchos corredores de fondo, a Opportunity le agrada
"ir despacio". En un típico día de recorrido, el vehículo explorador se
desplaza solamente de 50 a 100 metros. Esto le proporciona tiempo para
hacer una pausa y buscar lo desconocido. Asimismo, permite a Opportunity
tomar una considerable cantidad de fotografías en el camino.
Recientemente, el vehículo explorador envió a la Tierra su imagen número
100.000, lo que constituye
un impresionante panorama.
Opportunity primero descubrió signos de agua en depósitos cercanos
al sitio de aterrizaje en el cráter Eagle. Había rocas que parecían
haberse formado en un antiguo lago superficial. Durante los siguientes
cuatro años, Opportunity hurgó en cráteres cada vez más grandes y
profundos y halló más evidencia de períodos húmedos. No obstante,
encontró indicadores de que el agua de un antiguo lago podría haber sido
demasiado ácida como para albergar vida.
El maratonista metálico pronto puso la mira en el cráter
Endeavour, un enorme hoyo de 22,5 kilómetros (14 millas) de ancho y
cientos de metros de profundidad. La profundidad de Endeavour ofrecería
una mirada hacia la historia de Marte, hacia una época en la que el agua
posiblemente era menos ácida. La ruta de la maratón que cruza la
llanura Meridiani de Marte hacia Endeavour era un osado sendero, sin
puestos de asistencia en ningún lado.
Furiosas tormentas de polvo redujeron tanto la energía solar del
vehículo explorador que Opportunity casi entró en el "sueño de la
muerte"; suaves y arenosas ondas formadas por el viento tendieron una
trampa a las ruedas del vehículo explorador y resultó herido: una falla
en el accionador frontal derecho de dirección de Opportunity hizo que
avanzar fuera difícil. Cada vez más ingenioso, el vehículo explorador
corrió parte de la carrera dando marcha atrás.
"El recorrido llevó a Opportunity por lechos de roca sedimentaria
compuesta de minerales como el sulfato de magnesio, de hierro y de
calcio (más indicadores de la existencia de agua hace miles de millones
de años)", dice Arvidson.
Cuando el maratonista llegó al cráter Endeavour, en agosto de 2011, las cosas se pusieron interesantes.
"Endeavour está rodeado de roca sedimentaria con fisuras y las
grietas están repletas de yeso. El yeso se forma cuando el agua del
suelo asciende y llena las grietas depositando así sulfato de calcio
hidratado. Esta es la mejor evidencia que hemos encontrado de la
existencia de agua líquida en Marte".
Las vetas de yeso probablemente se formaron bajo condiciones de pH
más neutro y posiblemente más favorables para la vida: ¡Bingo!
Pero este maratonista no ha terminado aún. A Opportunity le está
yendo tan bien que los 42,16 kilómetros (26,2 millas) podrían no ser la
línea de llegada después de todo.
"No tenemos planes de detenernos", dice Arvidson.
¿Alguien se postula para una ultramaratón extraterrestre?